sábado, 6 de abril de 2013

PSEUDÓNIMOS EN LA RED



Ricardo García Mira

Las redes sociales nos inundan con personajes que, bajo seudónimo, multiplican su osadía hasta puntos sin duda difíciles de comprender. Las declaraciones rompen el sistema de control de la inhibición y evidencian que cuanto mayor es la garantía del anonimato, mayor es la desinhibición. Pero ¿es esto algo malo? El uso de seudónimos es milenario y tiene historia, tanto para lo malo como para lo bueno. Ha tenido siempre motivos diversos: políticos, religiosos, económicos, para protegerse de persecuciones, de la censura, o simplemente para escapar a la baja aceptación social de determinadas obras, escritos, denuncias o afirmaciones.

Bajo seudónimo se defienden en el mundo un gran número de causas justas. Las redes sociales permiten expresarse libremente desde lugares donde la libertad escasea, cuando existe alguna, o cuando escribir desde la propia identidad significa represión segura o incluso muerte. ¿Podemos imaginar la vida sin estos testimonios? El anonimato es, sin duda, una parte irreprimible de la experiencia humana y la idea de limitar su existencia es simplemente absurda. La cuestión es cómo equilibrar la naturaleza de lo bueno y de lo malo, de las causas justas con el deseo de hacer daño, o simplemente con el deseo de mantener un nivel de privacidad. Salvo que queramos que las redes sociales lleguen a ser una especie de duplicado de nuestra partida de nacimiento en algún lugar de la Red, yo lo tengo bastante claro.

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